NO, hay que decirlo más!


A todos cuesta decir que no, sobre todo en el trabajo, ya que decir que no parece que indica que no estás dispuesto a colaborar o que directamente eres un vago y solo quieres hacer el trabajo justo y nada más.
Nada más lejos de la realidad, decir que no se convierte en una virtud si se aprende a decir que no con efectividad. En gestión del tiempo existen una serie de principios en los que decir que no es la solución natural a casi todos los problemas. Comencemos con algunos de estos principios:

  • Partimos de la premisa de que nunca jamás podremos hacer todo, no hay tiempo material para hacer todo lo que nos gustaría o todo lo que se nos ocurre que podríamos hacer en nuestro trabajo. Por tanto debemos elegir en base a unas prioridades que nos llevarán a conseguir ciertos objetivos.
  • En la vida laboral y cotidiana existen lo que se denomina ladrones del tiempo, factores externos que nos roban nuestro tiempo para hacer cosas que no son importantes y no tienen ningún impacto positivo en nuestros objetivos.
  • Las peticiones nos pueden llegar por muchas causas: porque alguien ha decidido que nosotros somos el que mejor lo haría, porque alguien ha pensado que somos nosotros los encargados, porque se han confundido de persona, porque hay ausencias y es una tarea urgente… Solo debería haber una razón para hacer una tarea, y es porque al hacerla aportamos el máximo valor a la compañía. Si al hacerla dejamos de hacer nuestro trabajo y nuestro trabajo tiene menos valor, estamos siendo cómplices de un “timo” a la compañía.

La respuesta por tanto debería ser no. Deberíamos poder decir que no con más facilidad, y requiere un poco de entrenamiento. Hay que decir que no sin agresividad, y siempre explicando por qué creemos que no debemos hacer lo que nos están pidiendo, y siendo algo flexibles (por ejemplo, decir que no pero ofreciendo algo de ayuda para el que lo haga finalmente). Si la explicación es lógica y fundamentada y el interlocutor es una persona razonable, no debería haber problema en entenderse y llegar a una solución pactada beneficiosa para todos.

En equipos ágiles, en los que los componentes se posicionan en el mismo nivel (todos son “cerdos”) es fácil poder decir que no ante una petición que crees que no te corresponde. El primero que debería velar por que este tipo de peticiones fuera de planificación es el Scrum Master, y también debería ser el primero en cuidar de no hacerlas.

Aunque no estoy del todo de acuerdo con dejar el alcance completamente cerrado durante las 2 semanas del Sprint (hay entornos cambiantes incluso en 2 semanas), hay que cuidar que el trabajo no planificado inunde de tareas imprevistas al equipo y no se consigan los objetivos marcados en el Sprint.

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