salir de la zona de comfort

Cómo salir de la zona de confort


Es curioso cómo continuamente estamos rompiendo compromisos adquiridos. Y además normalmente los más perjudicados por esta falta de compromiso somos nosotros mismos. Un ejemplo claro son las promesas de fin de año o de fin de verano, ¿cuántas veces te has propuesto ponerte en forma, o perder algo de peso, o dejar de fumar? Las intenciones siempre suelen ser buenas, pero normalmente no pasan de ser una intención, o de llevarse un par de días un tupper, o incluso de apuntarse a un gimnasio (estoy seguro de que más de la mitad de abonados no va nunca). Salir de la zona de confort normalmente es complicado y costoso.

Hay una palabra que últimamente utilizo mucho cuando identifico este comportamiento, conveniencia. Técnicamente la conveniencia es aquello que hacemos habitualmente aunque sepamos que no deberíamos hacer o tendríamos que cambiar para nuestro bien. También creo que está muy relacionado con nuestra zona de confort, que son los límites que nos autoimponemos y evitan que se produzcan cambios.

Lo primero que deberíamos hacer es preguntarnos si realmente queremos o debemos realizar este proyecto. La forma más efectiva sin duda de no romper un compromiso es no adquiriéndolo desde un principio. Debemos aprender a decir que no cuando toca.

¿Cómo conseguir colarle un gol a la conveniencia o a la zona de confort? Supongo que dependerá de cada uno, pero a mí me ayuda mucho utilizar GTD para afrontar el reto:

  • Primero de todo lo que hago es escribir aquello que quiero conseguir, por ejemplo ponerme en forma, y guardarlo en mi lista de proyectos
  • Después lo que hago es pensar durante un instante cual es la siguiente acción física, visible e inmediata que debería hacer para acercarme a esa meta. Por ejemplo podría ser llamar al gimnasio de al lado de casa para preguntar precios y horarios. Esta va a la lista de tareas de cabeza.
  • Si creo que voy a necesitar algún recordatorio, por ejemplo tengo que realizar la llamada cuando esté en casa ya que durante el trabajo no quiero llamar por lo que sea, voy a crearme una cita en mi calendario de modo que cuando esté en casa me recuerde que tengo que llamar. Por ejemplo sé que hoy por la tarde estaré de compras, pero mañana seguramente esté por casa y con tiempo libre, por lo que introduzco una cita en el calendario de Exchange para recordarme la llamada. Mi smartphone se encargará de pitar cuando esté en casa para recordarme la llamada que tengo que hacer.
  • Este proceso lo haré cada vez que avance en un pasito, pensaré el siguiente paso y lo introduciré en mi sistema de organización personal de forma que poco a poco me acerque a ese objetivo.

No basta con eso, este patrón de ir introduciendo pequeños pasos es la clave para romper los hábitos que quiero cambiar. Para seguir con el ejemplo, es muy complicado que pueda pasar directamente de una vida sedentaria a seguir una dieta estricta e ir al gimnasio todos los días de una manera sostenible en el tiempo, pues es un cambio brusco de hábitos y genera mucho rechazo tanto físico como psicológico. Lo mejor que puedo hacer es ir introduciendo pequeños cambios poco a poco. Se dice que se necesitan de 1 a 2 meses, o incluso más, en conseguir establecer un hábito de forma sostenida en tu vida. Yo comenzaría pues con plantearme por ahora intentar elegir platos más saludables en el restaurante de siempre y asistir un par de días a la semana al gimnasio a alguna actividad dirigida que me guste y me motive. Cuando lleve un mes haciendo esto ya veremos.

Piénsalo bien, es mejor ir poco a poco y conseguir los objetivos que creamos más importantes para nosotros que no adquirir un número infernal de compromisos y romper la mayoría (y entre la mayoría seguramente habrán un buen puñado de los importantes). En el próximo break que tengas, dedíca 15 minutos a realizar la siguiente retrospectiva personal:

  • Piensa en el número de compromisos o proyectos personales o profesionales que has adquirido y los que has conseguido finalmente tal y como te los habías imaginado.
  • Piensa en el próximo objetivo que te gustaría conseguir. Apúntale en algún sitio en el que mires normalmente (si ya eres un adicto GTD apúntalo en tu lista de proyectos, si no lo eres revisa este post). Piensa en la siguiente acción física que deberías hacer para acercarte a ese objetivo y anótala en tu lista de tareas.

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